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Acaricia la tierra. Segunda llave de Cuerpo Profundo
Sentir el vínculo con la tierra nos da certeza y presencia.
Descalzarse, deslizar los pies como si recorrieran una piel tersa, descargar el peso en un suspiro de alivio, soltar para ser recibido por la tierra, ser continuidad de la tierra para volver a ser parte de ella, para mirar que también la tierra es parte de nosotros; que somos parte de un mismo mundo en la que ella es la base, el lugar que nos sostiene. Tocar la tierra para descubrir como el eje del cuerpo inmediatamente adquiere posición. Hay una relación profunda que la tierra nos devuelve.
Sentirse vivo al acariciar la tierra
saber que los pies tienen forma de raíz,
que pueden buscar entre la tierra su asidero
Tocar tierra
donde la columna reverbera
desde un pisar presente…
Deslizarse en la tierra,
donde el cuerpo recupera su lugar y sus raíces…
El contacto con la tierra permite una apertura íntima. Conectar con la tierra es el inicio del vínculo con nuestro cuerpo, con el otro y lo que nos rodea.
La danza de la caricia
Acariciar la tierra transforma nuestro movimiento en una danza vital que recupera nuestro afecto.
Hacer de la danza una caricia,
hacer de la caricia el cultivo de la escucha,
para el encuentro con uno mismo y con el otro
Abre los mundos sutiles con la caricia…
Moverse acariciando permite
regresar a casa, al afecto.
Acariciar las transiciones
habitando el contacto con el otro...
ese otro que no es solo es el ser humano.
acariciando la piel de tierra, del aire, espacio entre los cuerpos
la piel como continuidad de la tierra
Cuando agarramos en vez de acariciar… perdemos el diálogo
Acariciar nos recuerda que todas las cosas están conectada y que son interdependientes. La caricia es la que entrelaza las transiciones, la que recupera la conexión entre los cuerpos, la que nos lleva a la continuidad fluida del movimiento…
La voz del cuerpo se expresa y se escucha a través del contacto
acariciando la tierra,
nos conecta con lo que nos rodea,
Y todo se vuelve una danza armónica entre los cuerpos y el espacio.
Cuando entramos en diálogo con la tierra
dejamos de chocar y de estar a destiempo
El lenguaje del cuerpo es el contacto.
Tocar la tierra es tocar el afecto y dejar que las emociones afloren.
Recibir el sostén de la tierra toca lo entrañable y nos libera.
Acariciar la tierra nos lleva a una identidad profunda.
Conectar con la tierra despierta nuestra memoria más vital y primaria…
Acariciar los espacios en continuidad de la tierra
Acariciar como flor que toca espacios entre las grietas,
acariciar cómo el modo de escuchar…
Al acariciar la tierra, articulamos el cuerpo desde el afecto.
recibiendo un baile que nos abraza, nos devuelve a casa, a nuestro cuerpo profundo.
Las heridas como ventanas
Contener lo que nos pasa y esconderlo. Retenerlo y no entregarlo a la tierra nos bloquea, nos enferma y nos quita libertad…
Cuando me dejo caer a la tierra
me acepto con mis heridas,
Y me descubro inundada de alivio...
La voz que buscamos atraviesa la Herida (Roy Hart)
porque detrás de las heridas somos puro afecto...
Cuando me acepto vulnerable y dejo caer mis armaduras
Entonces emerjo y renazco de la tierra…
Al dejarme acariciar por la tierra y el viento.
Sentí caer al fondo y descubrirme inundada de alivio,
y ahí sentí el espacio para un flor..
"There is a crack in everything, That's how the light gets in”
Hay una grieta en todo, así es como entra la luz....
Leonard Cohen….
Al final la vida nos empuja a caer y soltar y a salir entre las grietas,
Todo cae,
y detrás de las heridas somos puro afecto...
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